una religión natural

diciembre 15, 2018 Comentarios desactivados en una religión natural

La experiencia religiosa, antes que una creencia, es un sentimiento y un sentimiento natural. Tan solo basta imaginarnos en la situación de quienes padecen a flor de piel la sordidez del mundo, su caducidad y corrupción… bajo un cielo que permanece inalterable. Díficilmente podrán evitar sentirse en medio de un desencaje fundamental. El contraste entre lo eterno —lo real o verdadero— y la fugacidad de cuanto nos traemos entre manos se impone como un dato natural. Así, quien posee una sensibilidad religiosa ve lo eterno como quien ve árboles o focas. Las imágenes con las que el homo religiosus intentó conservar la experiencia de su hallarse frente al exceso de lo real está lejos de ser una superstición. Que términaran siéndolo tiene más que ver con nuestra hybris, con el haber ocupado el lugar de una divinidad omnisciente, que con la liberación. Aunque, sin duda, también la incluyera. Pues no hay experiencia de lo eterno que no provoque un cierto temblor de piernas. Sin embargo, la pregunta es si, junto al agua sucia del temor, no habremos tirado a algún niño por el desagüe.

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metafilo

diciembre 14, 2018 Comentarios desactivados en metafilo

Algo que no deja de desconcertarme, por decirlo sin cargar las tintas, es la posibilidad de que el mundo no tenga nada que ver con lo que suponemos que es el mundo. Y es que vamos por ahí como si fuéramos ácaros que creen que no hay más que el polvo que les rodea. Aunque, y para un mayor desconcierto, si hubiera un mundo inconcebible para nuestros esquemas mentales, tan solo, de constatarlo, habríamos conseguido desplazar la fronteras del más allá. Pues lo cierto es que, para cualquier hombre o mujer, el todo nunca puede ser el todo. Incluso en los cielos, Dios seguiría siendo un Dios pendiente. Ante el todo no podemos dejar de preguntarnos si acaso eso es todo. En realidad, el más allá no puede ser genuinamente otro mundo. De ahí que, con respecto a lo último, nos iremos con las manos vacías.

ligas

diciembre 13, 2018 Comentarios desactivados en ligas

No es lo mismo vivir sometidos a lo emocional, por muy gratificante que sea, que vivir polarizados por nuestra capacidad de asombro. Una cosa es la emoción, y otra el sentimiento. Pues este último siempre está cargado de un cierto saber o visión. No es lo mismo que juegues con tu hija, embargado por un chute de sensaciones, ciertamente gratificantes, que hacerlo percibiendo de algún modo el cáracter excepcional de ese instante. Pues tanto tú como tu hija estaréis muertos de aquí a cien años. En el primer caso, te dejas llevar. En el segundo, no exactamente. En el primero, vives el momento. En el segundo, lo vives como milagro. No es lo mismo vivir como si no hubiera muerte, que abrazar el presente desde el horizonte de la nada o de un porvenir, cuando menos, falible. La cuestión, somo siempre, es desde donde vemos o hacemos lo que vemos o hacemos. En definitiva, qué tienes presente —o qué se hace presente— en el presente. Y no jugamos la misma liga donde vivimos una vida inercial, en la que no dejamos de negociar con cuanto nos rodea, buscando el éxito o la adaptación, que vivir en una especie de estado de suspensión en el que la vida se te ofrece como donación. Es cierto que no podemos permanecer demasiado tiempo en la suspensión, esto es, en lo que en verdad tiene lugar y no tan solo sucede. Pero como también lo es que dichos momentos, una vez experimentados, no dejan de fecundar la prosa del tiempo diario.

revolution

diciembre 12, 2018 Comentarios desactivados en revolution

En la modernidad Occidental y para una sensibilidad progresista, el prestigio de la revolución, sobre todo a partir del mayo del 68, corre parejo al desprestigio de la norma y, en última instancia, de la autoridad paternal, en el sentido más amplio de la expresión. Sin embargo, la pátina moral de la revolución termina con el tiempo transformándose en el oropel, efímero, de la rebelión. De ahí que el rebelde, para el progre por defecto, ya se encuentre legitimado por el simple hecho de serlo. Como si aquellos que no participan de la kale borroka se situaran automáticamente en la orilla de los malos, del status quo. Y en esto consiste el error de la izquierda hoy en día: en confundir las churras con las merinas. La rebelión no deja de ser el circo de los que, teniendo pan, tienen la necesidad de justificarse a sí mismos como héroes morales. Pero mientras arden los contenedores, los bancos siguen prestando sin límite, lo cual, para quien sabe de qué va el asunto, es la raíz del empobrecimiento de tantos hoy en día.

el mal y la bondad

diciembre 11, 2018 Comentarios desactivados en el mal y la bondad

El gran genocida pudo ser incluso un hombre bueno: tan solo basta con que esté convencido de que el mal se encarna en el enemigo, el psicópata que quiere la muerte de tus hijos. Basta con ver Funny Games para caer en la cuenta de lo que decimos. De hecho, esta fue la lógica de los cruzados, esos soldados del Reino. Si creemos que podemos ahorrarnos el mal, quizá sea porque vivimos rodeados de buena gente. Hace falta mucho coraje para creer que tan solo la bondad y, por tanto, la inmolación nos salvan de la violencia de Satán.

simbología básica

diciembre 10, 2018 Comentarios desactivados en simbología básica

Suele decirse que el fútbol canaliza la violencia al simbolizarla. Y algo de esto hay. Sin embargo, es posible que la violencia —la guerra— sea en sí misma un acto simbólico. Pues, dejando a un lado los motivos que impulsan a dar el primer paso, lo cierto es que el enemigo es, por definición, el que terminará encarnando la suciedad de la que debemos desprendernos, la mala hierba que tenemos que arrancar. En último término, el enemigo representa la tara que no admitimos en nosotros mismos. De hecho, nadie sabe quién es aquel al que pretende matar. Un  símbolo es una máscara. No es causal que los exterminios siempre comiencen degradando a las víctimas. Como si no fueran más que ratas.

bárbaros

diciembre 9, 2018 Comentarios desactivados en bárbaros

La soldadesca española, como es sabido, convirtió en polvo las estatuas aztecas, mientras Hernan Cortés hacía fundir las piezas de oro de Moctezuma para acuñar monedas con la efigie del emperador. Los talibanes, por su parte, dinamitaron los Budas de Bamiyan. Unos bárbaros, decimos. Y desde nuestra óptica no parece que podamos creer otra cosa. Sin embargo, algo parecido hicieron las tropas de los aliados con los símbolos nazis, pues representaban, y siguen representando, el mal que había sido derrotado. ¿Cuántos alemanes fueron fusilados por el simple hecho de serlo? ¿Acaso todo esto no confirma que, históricamente, el hombre solo puede vencer el mal con el mal? Dentro de los márgenes de la Historia, el bien es la excusa de los vencedores. De ahí que el Bien con mayúsculas, esto es, el bien como bondad, solo pueda tener lugar como la interrupción que pone un punto y final a lo histórico. Esta es, de hecho, la intuición más profunda de la apocalíptica judía. Como si la última verdad solo pudiera ser dicha con imágenes imposibles.

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