evolution

septiembre 23, 2018 Comentarios desactivados en evolution

Primero dejamos a un lado la posibilidad de que Dios decidiera hundir el mundo, arrepentido de habernos creado. Esto es, dejamos de pensarnos en relación con la catástrofe. La catástrofe, sencillamente, nada tenía qué ver con nosotros. Pues imaginamos, y no sin algo de razón, que nada humano sobrevive donde el cielo cae sobre nuestras cabezas. Sin embargo, una vez dejamos de temblar, se nos cerraron las puertas de la revelación. Y así nos dijimos, nada tras el velo de las apariencias, aun cuando no fuéramos conscientes, en medio de nuestra iluminación, que donde todo es apariencia no hay propiamente apariencia. Y donde nada aparece, aparece la nada. Dios, a modo de compensación, pasó a ser el trasunto del amigo invisible de la infancia. Y de ahí a su intrascendencia medió un paso. Fácilmente acabamos tirando al niño con el agua sucia de la superstición. En su lugar, creímos que nos bastaba con el memento mori. Al menos para distinguir entre lo que importa y lo que no. De este modo pasamos por profundos. Pero no caímos en la cuenta que también podíamos inferir que nada importa. No tuvieron que empujarnos mucho para que nos limitásemos a comprar cuanto estuviera a nuestro alcance. Con todo, aun contamos con alguna que otra reserva de perplejidad. Sin embargo, es posible que el destino de la humanidad sea el dopaje. Cada vez más capaces, pero también más idiotas. No hay sabiduría moderna. La lucidez perteneció a los antiguos. Pero quién se preocupa hoy en día de cuanto quedó atrás. El problema del idiota es que desprecia lo que ignora. Y la ignorancia lleva a la sumisión. Al final será cierto que no dejamos de ser unos monos más o menos listos. Y ya se sabe que el mono tiene suficiente con unas cuantas manzanas. Todo comenzó con una manzana y terminará con una manzana. Aunque con la última puedas enviar un whatsapp.

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el zulo

septiembre 22, 2018 Comentarios desactivados en el zulo

Que veamos las cosas con unos ojos u otros no depende solo de nuestra voluntad, sino también, y quizá sobre todo, del trato con lo que nos rodea. Visión y praxis van de la mano. Así, podemos sentirnos fascinados por la mirada del maestro zen. Podemos intentar ver las cosas con los ojos del asombro. Y en algunas ocasiones quizá lo consigamos. Pero será difícil que llegamos a integrar esos momentos extraordinarios donde seguimos siendo básicamente unos consumidores. Pues si lo somos, incluso la posibilidad del asombro será objeto de consumo. Es como ver un documental sobre el drama de la inmigración y luego ponerse a ver un capítulo de Sálvame. Díficilmente, iremos más allá de lo sentimental. No es lo mismo tomar el té, siguiendo el ritual zen, que tomarlo formando parte del mundo en el que dicho ritual tiene un sentido. La moda oriental es eso, una moda, al fin y al cabo, una práctica compensatoria. Como darse una ducha después de un día sucio. Quien cree que es posible, siendo una pieza del engranaje del mercado, ver el mundo con la mirada del maestro zen, de algún modo le da la razón a Platón. Como si pudiéramos desembarazarnos del cuerpo. Sin embargo, Platón fue muy consciente de que el cuerpo no dejaba de ser un zulo. Acaso Sócrates consiguiera al final estar por encima de su cuerpo porque la ciudad no terminó de aceptarlo.

hay Dios

septiembre 21, 2018 Comentarios desactivados en hay Dios

Hay Dios porque no hay Otro. Literalmente. Pues encontrarse cabe Dios es lo mismo que encontrarse ante la falta del absolutamente otro. Hay Dios como hay mundo. Pero no porque Dios sea un dios artesano, un demiurgo, sino porque el mundo es posible por la desaparición de Dios. Es por esto que el mundo está poblado de espectros. Y es que de cuantos nos rodean tan solo poseemos las imágenes que de ellos nos hacemos, sus apariencias. En realidad, el carácter verdaderamente otro de aquel que tenemos en frente siempre se encuentra más allá de sí mismo. De ahí que no quepa poseerlo. Aunque quizá, por eso mismo —porque la alteridad como tal no aparece en su aparecer—, el cuerpo o, mejor dicho, el cuerpo del abandonado de Dios se nos revele como el icono de Dios. Dios como absolutamente otro solo puede hacerse presente en el cuerpo que sufre a un Dios en falta. Sencillamente, porque no hay Otro, el otro deviene Otro. O lo que es lo mismo, sagrado.

la eternidad de Dios

septiembre 20, 2018 Comentarios desactivados en la eternidad de Dios

Dios es eterno. Pero no porque sea una cosa eterna, aunque espectral, sino porque, mientras estemos en el mundo —mientras sigamos siendo capaces de decir yo—, encontraremos a faltar al enteramente otro. De Dios no tenemos más, aunque tampoco menos, que el rostro transfigurado del que fue crucificado en su nombre. La eternidad de Dios es la de aquel que no es nadie sin su reconocerse en el hombre. Pero por eso mismo la de aquel que siempre difiere del cuerpo en el que se reconoce. Un creyente se encuentra enteramente sometido a Dios. O lo que viene a ser lo mismo, su yo es el de Dios. Ahora bien, esto es así porque ha sido reconocido por Dios como su imagen o, por decirlo a la manera teológica, porque ha sido aceptado como hijo por medio del Hijo. No es casual que, cristianamente, la redención se conciba no como un mundo de almas dopadas de felicidad, sino como re-creación o, si se prefiere, como un mundo fraternal, una nueva tierra. Incluso en los cielos, Dios seguiría siendo un misterio. Otro asunto es que, imbuidos de modernidad, no cueste admitirlo. Pero probablemente esto tenga que ver nosotros, antes que con Dios.

el flautista de Hamelin

septiembre 20, 2018 Comentarios desactivados en el flautista de Hamelin

Leo por la web una frase de Anthony de Mello: la realidad no es perturbadora, no es problemática. Si no existiera la mente humana, no habría problemas. ¿Seguro? Es verdad que, por lo común, las cosas se nos presentan dependiendo de cómo las enfoquemos. Mal nos irá, pongamos por caso, si creemos que el mundo va en contra nuestra. Pero ¿acaso no hay sufrimientos que no dependen del enfoque? ¿Acaso en el corazón del hombre no germinó la semilla de la impiedad? ¿Podemos tomarnos en serio que nuestra desgracia obedece tan solo al error, al hecho de que no sabemos cómo vivir? La existencia ¿no supone de por sí un estar siempre en suspenso, fuera de lugar? Nos equivocamos donde abordamos la espiritualidad desde un punto de vista exclusivamente psicológico. Como si todo fuera cuestión de liberar la mente de los prejuicios que nos impiden dejarnos llevar por la corriente de la vida. Como si todo fuera cuestión de tener poder, aunque sea sobre uno mismo. Como si se tratara en definitiva de acabar diciendo qué bien que estoy. Pues el punto de partida de la una genuina espiritualidad, no es en primer lugar nuestra desorientación, sino el sufrimiento indecente, por injusto, de tantos. Es innegable que con las medias verdades llegaremos más lejos que con la verdad. El hombre no compra la verdad, sino su simulacro. Sin embargo, el problema de las medias verdades es que con el tiempo se les ve el plumero. La vida tarde o temprano pone encima de la mesa las cartas que no están marcadas. Y así, habiendo sido seducidos por el juego de manos del prestigitador de turno, terminamos con la misma cara de idiota que teníamos al principio, pero con menos dinero en el bolsillo. Sencillamente, miente quien nos vende soluciones a la existencia. Como mentían los vendedores de crecepelo de las películas del oeste. Las propuestas de los gurús de la autoayuda —desde Anthony de Mello hasta Borja Vilaseca—, aunque se vistan con los oropeles de la espiritualidad, no están tan lejos de las del camello de la esquina. De hecho, si se trata de vaciar la mente, las de este último, al fin y al cabo, te salen más a cuenta.

hijo de su madre

septiembre 19, 2018 Comentarios desactivados en hijo de su madre

Un hijo termina siendo su deformación. La semilla del mal va germinando en el corazón del niño poco a poco. Y diría que no es casual que la Biblia considere la envidia como el motivo del primer crimen. Una madre, sin embargo, siempre tendrá presente la inocencia, la bondad que fue. Quizá la segunda ingenuidad de la que habló Kierkegaard apunte a un ver a los demás con los ojos de su madre. Entre papá y mamá anda nuestra existencia. O lo que viene a ser lo mismo entre la responsabilidad y el perdón. Y quizá lo decisivo sea lo que se decide del lado de la madre, teniendo en cuenta nuestra incapacidad para las alturas.

filo-sofía

septiembre 18, 2018 Comentarios desactivados en filo-sofía

La filosofía es amor a la verdad, a lo que en verdad tiene lugar y no simplemente sucede. Ahora bien, quien ama persigue lo amado. Y si la verdad hay que perseguirla o buscarla es porque la verdad no termina de coincidir con lo que nos parece verdadero. Tarde o temprano, nos damos cuenta de que nada permanece. Que con el paso de los días todo termina siendo otra cosa. Incluso lo que creímos inalterable. De ahí que quepa preguntarse qué hay de sólido —qué de consistente— en cuanto simplemente sucede o pasa. Incluso en lo que respecta a la búsqueda de la verdad. El idiota, en el sentido literal, no siente la necesidad de preguntárselo. Pues el vive de su ilusión. Fácilmente, cree que las cosas son según la medida de su fantasía o creencia. Y todos somos idiotas de entrada. Por eso la filosofía no es para el idiota. La filosofía, suele decirse, nace del asombro. Cierto. Pero también, y quizá sobre todo, de la sospecha. Cuando menos, porque cabe sospechar de que no sabremos qué está en juego —qué es lo que importa— hasta momentos antes de morir, si es que algo importa. Sin duda, podemos saber lo que importa —podemos decírnoslo— como sabemos que no viviremos siempre. Pero una cosa es saber o dar por descontado y otra caer en la cuenta. Y de lo que se trata es de esto último, de que nos tiemblen las piernas. Al menos, un poco. Por eso la filosofía, en tanto que modo de vida, es un intento de anticipar el momento de la verdad, el momento de la pérdida. Como si nos hubieran dicho que apenas nos quedan unos meses de vida. O como si se lo hubieran dicho a nuestros hijos.

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