y así te quedaste sola

agosto 5, 2017 Comentarios desactivados en y así te quedaste sola

Vivimos instalados en nuestra celda. Y, de momento, todo va bien. Así nos tratamos unos a otros como si no pasara nada. Como si no envidiáramos la suerte del amigo. Como si fuéramos quienes decimos que somos. Como si no soñáramos con la vecina. Como si en el fondo no quisiéramos arrancarle las uñas a nuestro enemigo. Como si no te sintieras abandonado por tus hijos. El polvo, siempre por debajo de la alfombra. La ocultación de nuestra podredumbre es el aceite del engranaje social. Las cosas funcionan porque no lo decimos todo. De ahí que quien se atreve a proclamar que el Rey anda desnudo; quien, micrófono en mano, pronuncia las palabras que hieren —tus hijos te dejaron sola, tu esposo pasa de ti, nadie te comprende …— y, de paso, ofrece una solución, tenga las de ganar. No hay grupo humano que no espere a su mesías.

¿Dónde estoy?

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