Yo, Daniel Blake

junio 7, 2017 Comentarios desactivados en Yo, Daniel Blake

La películas de Ken Loach hay que verlas. Cuando menos, para darnos cuenta de lo que se cuece por los submundos del capitalismo. Hay muchos que las pasan muy putas. Son aquellos que no cuentan —los desechos del mercado: las madres solteras, los ancianos que se han quedado con una pensión de mierda (o sin pensión), los jóvenes sin apenas formación (porque están destrozados por familias destrozadas). Y este es el dato: que dentro del capitalismo actual hay muchos que estan de más. Sobran. Nunca encontrarán un lugar en el que arraigar, salvo el container. Aquí tampoco parece que Dios tenga algo que decirles. Son, estrictamente, los sin Dios. Quizá Ken Loach peca de edulcorar a los lumpen. Aunque también es verdad que, si no lo hiciera, sus películas serían, literalmente, insoportables. Al menos, facilita que nosotros, los suficientemente satisfechos, podamos identificarnos con los protagonistas. Pero lo cierto es que si apenas te quedan unos euros en el bolsillo y con dos criaturas que alimentar, lo más probable es que acabes siendo un hijoputa. La pobreza, por lo común, deshumaniza. Sin embargo, es con ellos, con los hijoputa, con quienes estamos en deuda. Sencillamente, no hay derecho que vivan como viven. Son ellos a los que les debemos un mundo más justo. Y no porque sean buenos, pues en muchos casos no lo son, sino porque son pobres. Que necesitemos imaginarnos al pobre como un pobret para soltar unas moneditas, como lo necesitan aquellos que van por ahí flotando, impartiendo lecciones de buenrollismo, dice mucho de nuestro hijoputismo —de nuestra indigencia emocional. Quienes creen que debemos reaccionar ante el pobre porque es un pobret toman el nombre del pobre en vano, por no decir el de Dios. Al fin y al cabo, Dios es un hijoputa.

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