Dn 12, 2

marzo 27, 2017 Comentarios desactivados en Dn 12, 2

La convicción judía de que Dios resucitará a los muertos ¿podríamos entenderla como una solución ad hoc al problema del justo sufriente, esto es, como una especie de parche a un problema insoluble? Desde nuestra óptica, sin duda. Sin embargo, desde su situación, y aquí quizá convenga recordar que dicha convicción aparece en un clima de impotencia por parte de Israel, la esperanza en la resurrección es el correlato, difícilmente creíble, incluso para muchos judíos de la época, de una ciega confianza en el Dios de la Alianza. De hecho, durante la época del segundo Templo, la idea de una resurrección final coexiste con la de la exaltación del justo post mortem, la cual no implica estrictamente una resurrección. Así, pongamos por caso, en el denominado Testamento de Moisés. En cualquier caso, lo que tienen en común ambas convicciones es que las cosas, para los justos, no acabarán mal. El verdugo no tendrá la última palabra. Y ello en nombre de Dios. Sin embargo, hablar de resurrección no es lo mismo que hablar de exaltación. Es decir, no estamos ante dos modos de expresar una misma esperanza, aunque lo parezca. Pues, no es lo mismo que se le restituya al justo la vida que aún tiene pendiente que el justo sobreviva espectralmente en el más allá. Cuando menos, porque en este segundo caso, siempre prodemos preguntarnos si esa supervivencia tiene que ver con nosotros.

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