setze jutges

marzo 18, 2017 Comentarios desactivados en setze jutges

La idea de un juicio final está presente en muchas obras de la Antigüedad. Así, en el Gorgias de Platón o en la Metaformosis de Apuleyo. En esta última, un seguidor de Isis debe seguir sus mandamientos para que pueda presentarse ante Osiris, el juez de los muertos. La idea de fondo es que el mundo es algo así como un campo de pruebas en donde las almas deben alcanzar la dignidad suficiente como para merecer seguir con vida. Esto es, la existencia va en serio. En Oriente encontramos algo parecido, solo que en vez de juicio tenemos el karma. ¿Se trata de lo mismo? Solo si nos lo miramos desde lejos. Pero si nos acercamos, veremos que la cuestión es qué o quién te juzga. Una cosa es que te juzgue un dios y otra el background del universo. Aunque para más inri, y nunca mejor dicho, el credo cristiano. Pues para el cristianismo el que te juzga es la víctima con la que Dios se identifica, el crucificado que responde a la pregunta veterotestamentaria por el quién de Dios. Cristianamente, el hombre debe responder ante los que yacen en las cunetas de la Historia. Y esto no es lo mismo que creer que de lo que se trata, para detener el ciclo de las reencarnaciones, es de alinearse con las buenas vibraciones del cosmos. Aquí no hay quien, no hay alteridad que valga. El nihilista es aquel que cree que no hay juicio, que en definitiva da igual la bondad que la violencia. Que todo, al fin y al cabo, se reduce a las cosas que pasan. Para el nihilista no hay un quién ante el que pasar cuentas. Creer otra cosa tiene que ver no con la verdad, sino con nuestros espejismos. De ahí que muchos cristianos de hoy en día, cuando sostienen, en un alarde de progresismo, que Dios no nos juzga, están más cerca del nihilismo que de lo que quizá estén dispuestos a admitir. 

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