el tema de Dios no es Dios

marzo 14, 2017 Comentarios desactivados en el tema de Dios no es Dios

Para, cuando menos, comprender de qué va esto del kerigma cristiano no deberíamos partir de Dios. Pues Dios es lo que salta por los aires en la crucifixión del hombre de Dios. De ahí que el hablar acerca de Dios, cristianamente, solo tenga sentido desde el Gólgota —desde el lugar en donde Dios en sí mismo coincide con su silencio. Dios es lo que queda de Dios donde no queda nada de Dios. Y lo que queda de Dios es, precisamente, un crucificado como maldito de Dios —un crucificado que ofrece, en nombre de Dios, un perdon imposible. Podríamos decir que lo que queda de Dios donde no queda nada de Dios pertenece al hombre. Pero al hombre del que no queda ya nada humano, salvo su clamar por Dios. Y de ahí que lo que queda del hombre donde no queda nada del hombre pertenezca, por decirlo así, a Dios. Las dos afirmaciones van de la mano. En este sentido, cristianamente la distinción religiosa entre Dios y el hombre deviene una entelequia. De otro modo, resulta difícil, sin caer en el malentendido, proclamar que Dios se hizo carne. Y es que nadie puede aceptar el credo cristiano como quien no quiere la cosa. Un Dios crucificado es, sencillamente, un escándalo, algo inaceptable para quien sepa que significa originariamente la palabra Dios. Un Dios no puede hacerse hombre sin dejar de ser un dios al uso. Pues un Dios encarnado —un Dios crucificado— es un Dios que se entrega al hombre para que el hombre pueda ser capaz de Dios. O, por decirlo con otras palabras, cristianamente Dios no acaba de ser Dios, mientras el hombre no responda al perdón de quién fue colgado como un perro en nombre de Dios. Si Dios es el Señor, el crucificado es tu Señor. Eso es todo —o casi todo.

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