calvary (y 2)

febrero 26, 2017 Comentarios desactivados en calvary (y 2)

Calvary es un parábola cristiana. El padre James, un buen hombre, es ajusticiado por una de las víctimas de los curas pederastas, Jack Brennan, el carnicero del pueblo. Aparentemente, estamos ante un sacrificio absurdo, como si tan solo fuera la expresión del delirio de Jack Brennan. Sin embargo, para entender la muerte del padre James en clave cristiana, deberíamos ponernos de parte de Jack Brennan y entender su acto como un acto de justicia. El padre James muere no por lo que hizo, sino por lo que representa. No tendría sentido matar a un culpable, dice el carnicero. Pues, no se trata de la venganza —o solo de la venganza. El crimen del carnicero posee una fuerte carga simbólica. Los curas pederastas no fueron una anomalía, aunque de hecho lo fueran. Si abusaron de los niños es porque el sacerdote, como figura, es como el dios de la religión, algo así como un señor feudal. Así, los que no abusaron de los niños podían haberlo hecho: estaban en su derecho. El crimen del carnicero es un acto de rebelión —o, como decíamos, un acto de justicia. El padre James muere como maldito, aunque él no hubiera abusado de ningún niño. ¿Qué revela, sin embargo, la escena del sacrificio, aunque no haya revelación hasta la escena final, la del perdón de Fiona? Que Dios en verdad no es el dios que imagina el homo religiosus. Que no hay otro Dios que el que se da en persona. Jesús, el crucificado en nombre de Dios, responde a la pregunta veterotestamentaria por el quién de Dios. Jesús no representa el paradigma de una divinidad bondadosa. Es Dios en persona. Y Dios en persona no fue un dios con la máscara de hombre, sino el hombre de carne y hueso que fue Jesús de Nazareth. Y, como sabemos, Jesús muere sin el amparo de Dios. El dogma de la Encarnación no se entiende, si no se tiene presente que, en el Antiguo Testamento, Dios no es un qué, sino un nombre que tiene pendiente precisamente su referente —su quién. Y lo que confesamos cristianamente es que Jesús, el hombre, es el quién de Dios. De ahí que no podamos, cristianamente, seguir dirigiéndonos a Dios como si no hubiera habido Encarnación. Calvary es, en definitiva, una parábola de la Encarnación —de la Encarnación como redención. Y como acabamos de decir, la Encarnación cristianamente no puede comprenderse como la ejemplificación de lo que damos por descontado acerca de Dios, ni siquiera donde creemos fácilmente que Dios es un espectro bueno. Esto es, lo que revela el sacrificio del padre James es que la relación con Dios en persona no puede seguir dándose como una relación típicamente religiosa. Dios en verdad no es dios. Al final, Jack Brennan recibe el perdón de Dios de manos de Fiona, la hija del padre James. Es cuando recibe el perdón de Fiona que Jack Brennan cae en la cuenta de su culpa. El perdón de Fiona va por delante. Y el perdón del Hijo es el perdón del Padre. Aquí termina la película. Pero si hubiera una segunda parte, deberíamos ver a Jack Brennan haciéndose cura para ponerse en manos de aquellos que sufrieron los abusos de los representantes de dios. Pues Encarnación significa que Dios se puso en manos del hombre para que el hombre pudiera ser capaz de Dios, de responder a su demanda. Y esto solo es posible donde el dios del religión se revela como un falso dios. Dios es Dios donde el hombre responde al perdón de la víctima con la que Dios se identifica. Mientras le demos la espalda, Dios sencillamente no es. Donde el hombre no responde poniéndose en manos de las víctimas de la Historia, Dios no termina de ser el Señor. Pues si Dios es Señor, los crucificados son el Señor. Y un Señor es aquel que gobierna tu existencia.

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