un Dios enajenado

enero 27, 2017 Comentarios desactivados en un Dios enajenado

En el fondo, el cristianismo, al declarar que aquel que cuelga de una cruz es Dios mismo entre los hombres, difícilmente puede mantenerse en el marco de la creencia religiosa. Dios es, cristianamente hablando, aquel que se encuentra más allá de su divinidad, esto es, fuera de sí. Desde la óptica creyente, el más allá de Dios es siempre un más acá. De ahí que un Dios de esta naturaleza —un Dios que se pone en manos de los hombres para que  pueda ser Dios— sea un escándalo, algo inadmisible para quien necesite una divinidad que funcione como tal. Así, no es tanto que el hombre dependa de Dios como que Dios dependa del hombre, de su respuesta a la entrega de Dios. O, mejor dicho, para que Dios pueda ser Dios, el hombre debe responder a la demanda que nace de un Dios que renuncia a su poder. Esto, sencillamente, supone una mutación de lo que se entiende habitualmente por Dios. No es casual que el ateísmo sea el riesgo del cristianismo.

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