le divorce

diciembre 9, 2016 Comentarios desactivados en le divorce

El matrimonio moderno, como debería ser obvio, difícilmente puede entenderse como antes. Los esposos, ciertamente, se encuentran como amantes, pero, una vez vienen los hijos, se tratan  como colaboradores de un trabajo en común: la crianza. Y esto supone un desgaste —y, a menudo, un enorme desgaste. De tal modo, que el vínculo entre los esposos pierde la chispa que, en tanto que entregados a nuestro propio deseo, seguimos exigiendo. De ahí que, con el tiempo, vayamos buscando una alternativa. Y de ahí también que el reposo de los guerreros —y aquí hablamos tanto del hombre como de la mujer— se acabe hallando en otros regazos. Desde este punto de vista es probable que la paz que buscamos para la última etapa de nuestra vida nos la den otros cuerpos que aquellos con los que engendramos a nuestros hijos. Y esto, a pesar de la alegría que proporciona la novedad, es muy triste. Pues revela que, en tanto que consumidores, hemos perdido de vista que nuestro cónyuge es alguien cuya vida nos ha sido dada en medio de una cósmica soledad.

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