esto del matrimonio cristiano

noviembre 11, 2016 Comentarios desactivados en esto del matrimonio cristiano

Desde la óptica del sacramento, la esposa es la mujer que le ha sido dada al hombre y viceversa: el esposo, el hombre que le ha sido dado a la mujer. Es decir, para quien comprende el sentido sacramental del rito cristiano, el otro es visto desde el punto de vista del don. De ahí que los amantes siempre esten en deuda, por decirlo así, con aquel que aman. De ahí que la pregunta del amante no sea qué me aporta el otro, sino si hago lo que debo por él. Ciertamente, esto resulta difícil de admitir cuando abordamos al otro desde el exclusivo punto de vista del deseo. El deseo apunta a lo que de algún modo podemos poseer. Y, por eso mismo, cuanto deseamos tiene fecha de caducidad. Pues, el destino de lo que poseemos es ser desestimado. Ahora bien, el punto de vista en el que nos situamos es, por lo común, el del deseo. Al menos en tanto que somos configurados por la cultura a la que pertenecemos —y la nuestra es, ciertamente, una cultura de consumo. Es cierto que podemos forzar las cosas e intentar ver al otro como el don que, en definitiva, es. Pero, precisamente, porque se trata de un ir a contra corriente, el resultado es un como si. No debería extrañarnos, por tanto, que la indisolubilidad del matrimonio cristiano nos resulte fácilmente ininteligible, como si, al fin y al cabo, se tratara de una coerción impropia. Es un lástima. Pues, el otro es en verdad, tal y como decíamos, aquel que nos ha sido dado. Quizá el hecho de que seamos insensibles a la realidad del don sea el precio que tuvimos que pagar por nuestra aparente libertad. 

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