un alien es un Alien

noviembre 6, 2016 Comentarios desactivados en un alien es un Alien

Decía Lacan que el Otro, así con mayúsculas, no existe. Que la posibilidad del mundo, mejor dicho, del entramado simbólico que constituye un mundo, exige la desaparición de la alteridad, que el Otro pase a ser, como quien dice, un fantasma. La idea guarda un curioso parentesco con el tzimtzum originario de Isaac Luria, la contracción de Dios que hizo posible nuestro mundo. También podríamos reconocer la misma intuición en la diferencia ontológica entre Ser y ente, tal y como la entendió Martin Heidegger, y particularmente en su tesis sobre el olvido del Ser que marca la cultura occidental. Por no hablar del chorismos, el hiato que separa lo real del ámbito de lo sensible en el pensamiento de Platón. Como es sabido, según Platón lo real es lo que siempre da un paso atrás donde pretendemos apresarlo. Probablemente, estemos ante diferentes modos de dar cuenta de algo así como una última palabra con respecto a lo último. De ahí que, desde esta óptica, tanto la religión como el mero ateísmo adolezcan de una insultante falta de profundidad. Y es que la lucidez —y, de paso, el principio de la vida del espíritu— acaso consista en caer en la cuenta de que el precio de nuestro trato con lo que nos rodea es que no podamos tratar con la radical alteridad de lo real, sino que en cualquier caso solo quepa suponerla, darla por descontada. O, por decirlo en creyente, que si te tuteas con Dios es porque ese Dios aún no es Dios. Hay, por tanto, Dios, pero solo en la medida en que no existe —en la medida en que carece de entidad. 

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