el escándalo de la cruz

octubre 10, 2016 Comentarios desactivados en el escándalo de la cruz

Jesús de Nazareth fue, como sabemos, condenado en nombre de Dios. Hay que tomarse esto en serio —hay que ponerse del lado de Caifás, al menos de entrada— para percibir el alcance de la operación cristiana y, en definitiva, el escándalo de la cruz. Es como si, hoy en día, hubieran condenado por pederastia a quien, hasta ese momento, habíamos considerado como un “hombre de Dios”. Pues, para la sensibilidad judía de por aquel entonces, un crucificado moría como un maldito de Dios. La cruz supuso, por tanto, la impugnación de Jesús como el hombre que tenía a Dios de su lado. Si todo hubiera terminado con la cruz, a lo sumo podríamos hablar de un mal final para quien creyó, equivocadamente, que contaba con el apoyo divino. Ahora bien, si hay cristianismo es porque hubo resurrección. De ahí que no quepa una teología que comprenda el anuncio cristiano de la resurrección como un modo de interpretar, aunque condicionado por las imágenes del mito, el dato de la cruz. Pues, dicho dato es el que es: Jesús murió como un abandonado de Dios. Ciertamente, la pregunta es si aún podemos tomarnos en serio esto de la resurrección, sin reducir el acontecimiento a sus implicaciones más o menos inmediatas (que si Jesús sigue vivo en el kerygma, que si la causa de Jesús sigue en pie, o cosas por el estilo). Pero este es, sin duda, otro asunto. 

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