isla fantasía

agosto 25, 2016 Comentarios desactivados en isla fantasía

La sospecha moderna dice algo parecido a lo siguiente: blancos por fuera, sucios por dentro (siendo este “dentro” lo que mostraría propiamente la verdad del sujeto). Lo elevado se comprende por lo bajo. Así, el sujeto es definido básicamente por lo que oculta de sí mismo. En cambio, un antiguo se entendía al revés: lo sucio que hay en ti es algo así como un cuerpo extraño, un bicho, un parásito que cuesta eliminar, si es que fuera posible. El sujeto en este caso se definiría por lo que se espera de él, por su mejor aspiración. La supresión moderna de la trascendencia tiene, pues, este efecto: el yo no tiene más remedio, salvo que peque de infantilismo, de identificarse con su deseo, lo cual es grosso modo un error. Y es que el deseo no es de fiar. Al menos, en la medida en que nace de la ilusión. Podríamos decir que, huyendo del fuego de la superstición, el sujeto emancipado ha caído de cuatro patas en las brasas del deseo. De fantasía en fantasía y tiro porque me toca.

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