risen (11)

agosto 14, 2016 Comentarios desactivados en risen (11)

Quienes consideran que los relatos de las apariciones del resucitado son un modo mítico de exponer una experiencia interior, probablemente hagan de los primeros testigos unos discípulos de Schleiermacher. Ciertamente, si nosotros viéramos hoy en día algo así como el sõma pneumatikón (el cuerpo espiritual) del crucificado, lo primero que nos preguntaríamos es qué nos había sentado mal. Pues fácilmente damos por supuesto que no hay un Dios que pueda irrumpir como un fantasma y que, por tanto, las experiencias interiores de carácter espiritual carecen de un correlato objetivo. En este sentido, estas experiencias serían tan solo modos de ver o asumir una realidad que, en sí misma, permanece indiferente a nuestra necesidad de sentido. Modernamente, el significado de lo que vivimos se decide enteramente en la interioridad del sujeto. Pero el mundo antiguo no veía las cosas de la misma manera. Pues, donde se da por descontada la existencia de otro mundo, cuanto ocurre en el más acá se carga, inmediatamente, de significado: todo puede ser una señal. Así, lo que para nosotros sería una alucinación, para los primeros creyentes no podía ser otra cosa que una aparición. De modo análogo a como una chica de hoy en día cree haber dado con el chico de su vida y no simplemente con alguien que le gusta. Aquí la chica no cree estar teniendo solo una experiencia interior, sino, como acabamos decir, cree haber topado con su príncipe. Evidentemente, si así lo cree es porque ese chico es visto desde las expectativas que imponen las películas románticas. Pero una cosa no quita la otra. 

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