pactos

agosto 11, 2016 Comentarios desactivados en pactos

El hecho de que Yavhé establezca una alianza con Israel tiene más miga de la que parece. Pues, la promesa de Dios —el yo estaré con vosotros— depende de que el hombre cumpla con su parte. De otro modo, la presencia de Dios no está dada como pueda estarlo la de las estrellas durante la noche. No parece, por tanto, que pueda haber otra presencia de Dios que la que se encarna en los hombres que cumplen su voluntad: dar de comer al hambriento, acoger al inmigrante, cuidar de las viudas… Aun cuando dicha presencia no sería propiamente de Dios mismo, sino de su Espíritu. Sin embargo, en la Biblia, Dios es también el que actúa poderosamente abriendo las aguas. ¿Cómo integrar ambas experiencias de Dios? ¿Acaso son compatibles?  Quizá los mismos textos nos den a entender por donde van los tiros. Pues el Dios del pacto sucede al Dios de los milagros. Como si, al fin y al cabo, el Dios que establece una alianza con su pueblo fuese una nota crítica de una concepción aún mítica de Dios. No obstante, lo que desde las gradas del espectador puede comprenderse como la superación, expresada en clave narrativa, de la primitiva sensibilidad religiosa, desde la óptica creyente aparece como las idas y venidas de un Dios un tanto caprichoso (“ahora me ves, ahora no me ves”). 

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