los inmortales

agosto 7, 2016 Comentarios desactivados en los inmortales

Curiosamente, cuanto más garantiza la religión nuestra supervivencia post mortem, menos comprendemos qué significa estar frente a Dios. Pues, para quien no cuenta con seguir con vida más allá del último día, Dios, en tanto que inmortal, es sencillamente sobrecogedor. Con otras palabras: tú no eres; Dios es. Para el creyente veterotestamentario, el hombre nace del hálito de Dios, que es el soplo de la vida. Pero el hombte está poseído por la muerte. Y esta diferencia entre Dios y el hombre es insalvable. Ahora bien, una vez podemos imaginarnos de la misma sustancia espectral que la divinidad, la diferencia entre el hombre y el dios pasa a ser de grado. Así, la redención no exigirá propiamente la intervención de Dios, sino únicamente  un saber cómo desprenderse del cuerpo que encubre la chispa divina que en definitiva somos. Pero si fuéramos en realidad esa chispa, solo es cuestión de tiempo que digamos, con respecto a Dios, que no hay para tanto.

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