ambigüedades bíblicas

agosto 3, 2016 Comentarios desactivados en ambigüedades bíblicas

Una religión no es un bloque homogéneo de creencias. De hecho, cuanto más viva esté, más contradicciones. Por ejemplo, en la antigua religión de Israel encontramos, por un lado, la tendencia a imputar la desgracia a la culpa de los hombres. Así, algo habrá hecho, él mismo o sus padres, quien sufre de lepra o se ha arruinado. El sufrimiento como castigo de Dios —como síntoma de la lejanía en la que se encuentra el culpable con respecto a Dios. Sin embargo, también tenemos, por otro, la denuncia profética que insiste en que la voluntad de Dios es que los hombres se pongan en manos del que sufre. En este contraste, lo que está en juego son concepciones distintas de Dios. Lo curioso es que estas concepciones se dan dentro de una misma religión. ¿Se trata de optar entre lo uno o lo otro? ¿O más bien de las dos caras de una misma moneda? En realidad, de esto último. Pero para verlo hay que situarse fuera de la religión de Israel, pues desde dentro, la otra cara es vista, inevitablemente, como una tergiversación de la realidad de Dios. En verdad estas diferencias se corresponden con la ambigüedad que caracteriza la experiencia de la alteridad de Dios. Por un lado, en tanto que Dios es un Tú que mantiene nuestra existencia sub iudice —al fin y al cabo, en tanto que se defiende la posibilidad de una intervención efectiva de Dios en la vida de los hombres—, bendición y maldición son consecuencia de nuestros actos, tal y como corresponde a una relación en último término jurídica con Dios. Sin embargo, en tanto que la alteridad de Dios es radical, hasta el punto de que su presencia es la de una ausencia, entonces su voluntad se desprende como la obligación que nos afecta en tanto que huérfanos de Dios. La Ley, así, se entiende como una especie de última voluntad. El peligro de la primera concepción es el de caer en el mito, convirtiendo a Dios en un ídolo. El peligro de la segunda es el de hacer de Dios una abstracción. El único modo de hacer compatibles ambas caras de la moneda es desplazando el juicio al final de los tiempos: Dios nos juzgará, sí, aunque mientras tanto esté por ver. En este sentido, no es casual que el judaísmo haya terminando identificándose con la esperanza mesiánica o escatológica.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo ambigüedades bíblicas en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: