pokémon go

julio 31, 2016 Comentarios desactivados en pokémon go

Cada enamorado ve a su paternaire bajo la clave de las historias románticas. El científico, no obstante, ve en su embobamiento la estrategia del gen. No hay que decir que todo lo que vemos se halla condicionado por el punto de vista. Pues bien, el punto de vista desde el que un cristiano observa la realidad es el del pobre. Así, no puede dejar de extrañarse ante, pongamos por caso, el delirio colectivo que ha provocado el pokémon go. Y no porque crea que un juego no merece nuestras obsesiones, que posiblemente no las merezca, sino porque solo hay que ponerse en la piel de quienes apenas tienen que dar de comer a sus hijos para que dicho delirio se revele como una provocación. De hecho, nuestra felicidad tiene mucho que ver con el hacer oídos sordos o el pasar de largo. Con todo, tampoco hay que entrar en la vía de una culpabilidad enfermiza. Pues una culpa enfermiza es aquella que nace de nuestro deseo de pureza. Pero la culpa legítima no surge de dicho deseo, sino de la mirada de la víctima. Por ello, una vida cristiana —o judía— es, inevitablemente, una vida sometida al juicio, a la interpelación de aquellos que habitan las cunetas del mundo. Cuando perdemos de vista el juicio, fácilmente reducimos los principios de la vida cristiana a los cuatro consejos de un manual de autoayuda. 

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