como un chiste escatológico

junio 6, 2016 Comentarios desactivados en como un chiste escatológico

Para comprender el alcance de la confesión cristiana, según la cual el Verbo se hizo carne, solo hay que tener en cuenta dos cosas: por un lado, lo que significaba la palabra “Dios” para el homo religiosus de la Antigüedad y, por otro, el hecho de que ese Dios encarnado tendría que defecar, como cualquier hombre, más o menos a diario. ¡Un Dios caganer!un Dios en contacto con la corrupción de la materia —y para más inri, capaz de morir colgado de una cruz— es, precisamente, lo que el homo religiosus no podía admitir con respecto a Dios. Hay que imaginarse a Dios cagando para hacerse una idea de la audacia —la provocación— cristiana. De ahí que quienes, entre los primeros cristianos, poseían una mayor sensibilidad religiosa, los denominados docetas, se negaran a admitir las últimas consecuencias de la encarnación, haciendo de la humanidad de Jesús una apariencia —un vestido de quita y pon— y de su muerte en cruz, un simulacro. Ahora bien, lo cierto es que no es posible implicar a Dios en lo escatológico sin alterar significativamente lo que entendemos religiosamente por Dios. Así pues, que un hombre como Jesús fuese exaltado a la derecha de Dios y constituido como Señor del cosmos, no habla tanto de Jesús como de Dios. Esto es, un cristiano cuando habla de Jesús, no habla en último término de Jesús, sino de Dios  (“¿puedes decirme algo de Dios? —Si, por supuesto. Había una vez un hombre que…”). Y viceversa (“¿puedes decirme algo de Jesús? —Si, por supuesto. Había una vez un Dios que…“). En este sentido, podríamos decir que el cristianismo, con sus perplejidaades y paradojas, es el antimito por excelencia.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo como un chiste escatológico en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: