tres en uno

mayo 9, 2016 Comentarios desactivados en tres en uno

La concepción trinitaria de Dios está lejos de ser una fumada. Otra cosa es que nosotros no sepamos qué hacer con ella. Pero esto tiene qué ver con nosotros y, en concreto, con nuestra dificultad con la palabra Dios,  y no con lo que los primeros cristianos quisieron transmitirnos. Y ¿qué es lo que pone en juego la concepción trinitaria de Dios? Pues ni más ni menos que una mutación de la noción típicamente religiosa o mítica de Dios. Así, Dios deja ser un ente o poder que se encuentra frente al hombre en un supuesto más alla, para pasar a ser aquel que se reconoce a sí mismo en el hombre. O, por decirlo con otras palabras, no hay Dios al margen del crucificado. Así, pertenece a la naturaleza de Dios su darse como víctima de los hombres. En este sentido, Cristo constituye la automanifestación de Dios, la cual comprende una especie de negación de sí, casi en el sentido hegeliano del término. Dios es Dios en tanto que enajenado de sí mismo como aquel que se pone en manos de los hombres… para que el hombre, a través de su perdón, pueda restaurar su humanidad y Dios pueda volver a ser Dios. Así, la realidad de Dios no puede comprenderse al margen de la historia de salvación. Por eso, cristianamente hablando, no cabe otra relación con Dios que la que podamos tener con el crucificado (y, por extensión, con los crucificados con los que se identifica). De ahí que, desde la experiencia cristiana de Dios, resulte, cuanto menos sospechoso de mala fe, cualquier intento de vérselas con Dios al margen de su haberse dado como hombre que cuelga de un madero. En definitiva, declarar que Dios es tres en uno supone afirmar que la relación del hombre con Dios (la posibilidad misma de la religión) no se decide del lado del hombre, de su necesidad de lo divino, sino del lado —la iniciativa— de Dios.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo tres en uno en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: