arena y cal

marzo 5, 2016 § Deja un comentario

La vida es un don desde la nada —la contracción— de Dios. Pero también, desde esa misma nada, la vida puede ser una maldición. Entre una cosa y otra anda nuestra existencia. Por eso, o bien, esto es lo que hay —y, por tanto, estamos en manos del destino—, o bien, estamos en manos de Dios, esto es, en manos de una última voluntad, y permanecemos, por consiguiente, a la espera de una resolución. Lo primero es un dato. Lo segundo, sin embargo, no es una mera suposición. Pues Dios no responde a nuestra necesidad de un final feliz. Incluso con respecto a la verdad de Dios nos hallamos en manos de Dios.

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