limes

febrero 22, 2016 § Deja un comentario

Dios no es la respuesta a las grandes preguntas —qué hacemos aquí, de qué va tot plegat—, sino la eterna ignotum x por la que dichas preguntas se quedarán sin respuesta. Dios no ofrece, pues, un sentido a nuestra existencia. Al contrario: Dios, en tanto que está esencialmente por ver, desplaza la cuestión del sentido a esa especie de límite asintótico que es el final de los tiempos. Así, porque hay Dios, no hay sentido. En cualquier caso, un esperar sin sentido. Al fin y al cabo, tiene que haber paz, si hay Dios. Pero seguiremos sin entender nada.

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