einmal ist keinmal

enero 20, 2016 § Deja un comentario

Ningún presente puede resistir el peso del valor. El presente es inevitablemente un tiempo inercial. En la sucesión de los días, todo pasa sin que nada acontezca. El valor del ahora, en cualquier caso, solo llega a mostrarse como aquello que perdimos —como el brillo que no supimos ver. De ahí que solo la memoria —solo la reconstrucción, al fin y al cabo, literaria— pueda preservar el carácter sagrado de lo que realmente vale o importa. O como dice el proverbio alemán, una vez es ninguna vez. No está, pues, a nuestro alcance permanecer en la verdad. En este sentido,  tan solo podemos esperar, lo que de algún modo ya está pasando. No es casual que el judaísmo bíblico sostenga que la presencia de Dios solo pueda darse como memoria de Dios y, por eso mismo, como el eterno por-venir de Dios.

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