una de negros

diciembre 16, 2015 § Deja un comentario

Es posible que, si les preguntásemos a quienes fueron rescatados por Pere Claver quién ocupa el lugar de Dios, responderían, probablemente sin pestañear, que Pere Claver. En este sentido, Pere Claver sería, literalmente, Dios mismo entre los hombres. Sin embargo, si se lo preguntásemos a Pere Claver apuntaría, también sin pestañear, a esos hombres y mujeres que eran tratados como perros en el puerto de Cartagena de Indias. Quizá sea éste el sentido más originario de la Encarnación tal y como lo entiende el cristianismo: que Dios es, en definitiva, lo que acontece entre Dios y el hombre. Pues solo un Dios que es capaz de admitir el carácter sagrado del hombre puede, como quien dice, ponerse en sus manos. Es la humillación de Dios la que confiere dignidad a ese perro que es el hombre. Como Pere Claver hizo con esos hombres y mujeres embrutecidos por la esclavitud.

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