exorcismos

octubre 15, 2015 § Deja un comentario

Jesús de Nazareth, según la confesión cristiana, liberó a los hombres del poder de la muerte, es decir, del poder de Satán. Esto es del todo inteligible en un mundo en donde la humanidad se hallaba bajo el influjo, palpable por aquel entonces, de los demonios. La enfermedad, tanto física como moral, se comprendía como la expresión de dicho influjo. Satán y su corte se encontraban en el mundo como en su casa. De aquí se desprende, que la redención cristiana deja de ser comprensible, qua redención, una vez el mundo ha sido naturalizado —o, en términos de Weber, desencantado—. Si Satán no existe, Dios tampoco. No debería, pues, extrañarnos que el cristianismo haya quedado reducido a exhortación moral con la excusa de Dios. De hecho, muchos creyentes, hoy en día, difícilmente sabrían decir de qué nos salva Jesús. Muy pocos experimentan la necesidad de una redención. En cualquier caso, la pregunta es cómo ser feliz. Evidentemente, no estamos hablando de lo mismo.

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