Thor

septiembre 19, 2015 § Deja un comentario

En España hay unos diez mil devotos de Odin, con su culto y su discurso. Suelen celebrar sus efemérides en Navas de la Jorquera, un pueblo de Albacete. Es, grosso modo, una religión de contacto con la naturaleza. Así dice uno de ellos: “la lección es que no puedes estar todo el día llorando y quejándote. La autocompasión es destrucción y yo le pido fuerza a Thor para afrontar el día a día, para luchar, en la libre elección duerme la fuerza. Somos guerreros y estamos frente a la naturaleza. Yo he pasado momentos malos y aquí tomo fuerza. Después de cada ceremonia vuelvo nuevo a casa.” Formalmente, no parece que haya mucha diferencia entre los odinistas y quienes imploran al Dios cristiano. ¿Se trata del mismo Dios solo que abordado desde sensibilidades distintas? Muchos creen que sí. Si viviéramos en los tiempos del profeta Elías, la cuestión de qué culto es el verdadero se resolvería en los términos de una disputa entre dioses para determinar cuál de ellos tiene más poder. Pero no parece que, hoy en día, podamos entrar en estas lides. Cada cual a lo suyo, suele decirse. Sin embargo, visto desde fuera ¿acaso, estos creyentes, no hacen el ridículo? Si el cristianismo no quiere correr la misma suerte, quizá debería admitir de una vez que su Dios no puede darse en los mismos términos que una divinidad al uso —que su Dios no aparece como dios. Un Dios verdadero no es simplemente el dios que “la tiene más grande”. En realidad, se trata de lo contrario.

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