componendas teológicas

agosto 1, 2015 § Deja un comentario

“Resurrección” significa lo que significa, a saber: que los muertos volverán a la vida corpórea para ser juzgados por Dios. La raíz de la creencia en la “resurrección” cabe encontrarla en una fe inquebrantable en Yavhé como el dios que, a pesar de las apariencias, no abandonará a los justos. Por tanto, no estamos hablando de una manera de decir otra cosa, como por ejemplo, que “hay algo en el hombre que no queda afectado por la muerte”. La resurrección es debida a la poderosa intervención de Dios y no debe comprenderse como si estuviéramos hablando metafóricamente, por ejemplo, de esa “chispa divina” inmortal que habita, según los antiguos gnósticos, en los más profundo de la existencia. La resurrección no es metáfora (en todo caso metonimia, pues hablar de resurreción es hablar de la fe en el del poder Yavhé, capaz de insuflar una nueva vida —corporal— a los muertos). De ahí que los intentos de hacer digerible el lenguaje de la resurrección —que si es una manera de decir que “Jesús sigue vivo en el corazón de los hombres” o que “tras su crucifixión Jesús entró en la poderosa vida de Dios”— solo consigan marear la perdiz. Hablar de resurrección no es, por tanto, un modo imaginativo de decir algo que podría ser expresado in abstracto. De hecho, nuestros intentos de traducir el lenguaje de la resurrección quizá tenga más que ver con nuestra incapacidad para creer en ello que con su significado profundo o latente.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo componendas teológicas en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: