toy story (y 2)

julio 26, 2015 § Deja un comentario

Aparentemente, cuando decimos que la creencia en Dios como ese confidente espectral que siempre nos acompaña no es más que una proyección de la infancia damos por supuesto que estamos ofreciendo una buena explicación. Pero por lógica, deberíamos admitir que más que una refutación de la creencia, lo que estamos haciendo es sustituir una creencia por otra o, mejor dicho, un presupuesto por otro. Pues la explicación reduccionista —el típico “no es más que”— solo puede convencernos donde presuponemos que no hay Dios. Y es que si presuponemos lo contrario —si lo primero es la convicción de que Dios existe—, entonces la situación de la infancia, aquella en la que ese vaquero de plástico funciona al modo de un amigo invisible, se comprende fácilmente como una proyección infantil de la situación en la que se encuentra la criatura humana. De ahí, que más que demostrar que la creencia en Dios es una expresión de otra cosa, lo que hacemos, cuando reducimos la creencia, es simplemente dar por hecho que no puede haber Dios.

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