pertenencia y asombro

julio 20, 2015 § Deja un comentario

El sentimiento religioso fundamental es el de formar parte de un orden más amplio, un orden, en definitiva, cósmico. Más aún, ese orden permence inicialmente oculto a una sensibilidad sujeta a su estrecha circunstancia. En este sentido, tienen que ser descubierto o revelado. Así, para quien posee dicho sentimiento los límites de la propia circunstancia no determinan los límites del mundo. El sentimiento de pertenencia constituye, pues, el sentimiento básico del homo religiosus. Aquí da igual que dicho orden se encuentre garantizado por un Tú o se trate simplemente de un Ello. En cualquier caso, se trata de un estar en el mundo que gira sobre este sentimiento de pertenencia. La creencia, al menos hoy en día, es, en cierto sentido, posterior. O, por decirlo de otro modo, la creencia se encargaría de justificar ese sentimiento —de configurar una cierta credibilidad—, pues, a diferencia de los tiempos de la Antigüedad, la existencia de un más allá —la realidad del ámbito de lo divino— no constituye un dato natural. Ya no comprendemos espontáneamente el mundo como si estuviera atravesado de presencias invisibles. De ahí que la presencia de lo invisible tenga que ser, necesariamente, supuesta. Sin embargo, el sentido de pertenencia a una realidad ultramundana no posee el monopolio de la profundidad. Cabe también el asombro ante lo dado. Nuestra capacidad de asombro no exige propiamente ningún más allá. Basta con la nada. Pues lo asombroso es, precisamente, que haya vida en vez de nada. Así, para quien es capaz de asombrarse la vida es lo que nos ha sido dado dentro de un plazo desde el horizonte de la nada —o, si se prefiere, de la nada de Dios—.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo pertenencia y asombro en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: