los múltiples rostros de Dios

julio 4, 2015 § Deja un comentario

Suele ser un lugar común entre los exegetas decir que el Dios bíblico difícilmente deja encasillarse en una sola acepción. O, por decirlo de otro modo, bíblicamente hablando no cabe algo así como una definición de Dios. Así, Dios es misericordioso, pero a la vez cruel. O protector de los suyos, pero también capaz de dejarlos de la mano de Dios. El Dios bíblico es, sencillamente, desconcertante. No hay quien lo entienda. De ahí lo del misterio de Dios, el cual más que fascinarnos provoca nuestra ofuscación. Sin embargo, la ambivalencia de Dios, su continua indefinición, no basta para legitimar la divinidad de lo divino, pues lo que decimos de Dios ¿acaso no podríamos decirlo de cuanto existe? No hay nada que se halle exento de ambigüedad. La amante nos ahoga al mismo tiempo que nos abraza. Anhelamos la unión, pero tras ella corre la necesidad de alcanzar una debida distancia. Desemos realidad, pero difícilmente podemos soportar demasiada realidad. Quisiéramos eliminar las vallas de nuestra existencia, pero sin ellas no sabríamos qué hacer. Y así con todo. Ni siquiera una piedra es una piedra. Pues su alteridad, el hecho de que se trate de algo otro ahí, es lo que, precisamente, no llega a mostrarse en su mostrarse como piedra.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo los múltiples rostros de Dios en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: