gnosticismo y cristianismo

junio 24, 2015 § Deja un comentario

Según el gnosticismo, hay tres clases de hombres. En primer lugar, tendríamos a los hilicos (de hylé, materia en griego), los cuales se encuentran por entero sometidos al poder de lo elemental, algo así como unos brutos. En segundo lugar tendríamos a los “psíquicos”, aquellos capaces, por decirlo así, de una cierta elevación. Son los que, hoy en día, denominaríamos “intelectuales”, hombres y mujeres sensibles a los “temas de fondo”. Finalmente, tendríamos a los “espirituales”, aquellos que experimentan una insatisfacible nostalgia de lo divino, pues en lo más profundo de cada uno de ellos habita un destello de Dios. La redención solo afectaría a estos últimos, pues con el resto, literalmente, no hay nada qué hacer. D'on no hi ha, no pot rajar. En este sentido, podríamos decir que el gnosticismo es sabio. Ahora bien, a pesar de los neognósticos de hoy en día, los defensores de una espiritualidad transconfesional, lo cierto es que el cristianismo no puede, por definición, aceptar esta manera de ver las cosas. Pues, lo decisivo en el cristianismo no es qué somos, sino a quién responde nuestra existencia. El modo de ser es algo lateral, algo que se da, en cualquier caso, por añadidura. Así, lo primero es dar de comer al hambriento, desatar a los locos de los árboles, vestir al desnudo. Y ante la demanda del excluido —ante el clamor de las víctimas— todos estamos posicionados en la misma línea de salida. De hecho, como fue dicho, las putas y los publicanos, esos hílicos, pasarán antes que nosotros, algo del todo inaceptable para el aristócrata espiritual. Pues, de facto, el abandonado de Dios es más capaz de responder a los abandonados de Dios que el que se siente henchido de Dios.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo gnosticismo y cristianismo en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: