sujeto y culpabilidad

junio 6, 2015 § Deja un comentario

La imputación es el origen de la subjetividad, de la vuelta del sujeto sobre sí. La imputación no recae, pues, sobre un sujeto consciente de sí mismo y de las consecuencias de sus actos. La imputacion recae sobre aquel simio que no supo reprimir el impulso de asesinar a su hermano. Así, la pregunta que Dios le dirige a Caín —”¿dónde está tu hermano Abel?”— se revela como la pregunta que constituye lo humano del hombre. Es gracias a la imputación que el simio deviene humano. Pues el hombre es aquel que ha de dar cuenta de sí mismo ante aquél que le acusa injustamente, ante su Señor. Pero solo por eso, el hombre es destinado a la justicia. En tanto que acusado del crimen que no pudo evitar, el simio deviene guardián de su hermano. El hombre nace, pues, como culpable. Pero esto es lo mismo que decir que el Tú precede al Yo —que el Tú originario es aquel que tiene la potestad de obligarte a responder. Hacer del hombre un buen salvaje, no lo vuelve bueno. Lo torna, literalmente, idiota. Y es así que la pastoral del buen rollo solo engendra cristianos “atontados”, hombres y mujeres encantados de conocerse. La bondad del hombre no es, pues, lo originario del hombre. Aunque solo por eso, el hombre está llamado a la bondad. Le quitas la culpa, y el hombre solo puede comprender su responsabilidad hacia el hermano como buena costumbre. Pero no hay costumbre que pueda justificarse ante una naturaleza sin piedad.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo sujeto y culpabilidad en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: