Martin

enero 28, 2015 § Deja un comentario

Martin Buber, después de haber jugado a apóstol durante cuarenta o cincuenta años, descubrió el amor físico justo al final de su vida. Las cartas que escribió a su amante representan, al parecer, una negación de las ideas que había profesado hasta entonces. Por eso, sus discípulos no quieren que se publiquen. Resultaría menoscabado el prestigio de Israel. En el fondo, Buber debería haber escrito unas Confesiones; al revés de las de San Agustín, las suyas habrían sido una conversión a la sensualidad, una rehabilitación de los sentidos a expensas del alma.

EM Cioran

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