Fury

enero 15, 2015 § Deja un comentario

Imaginar a un Dios bueno, hasta el punto de ser capaz de amar al genocida… ¿No sería un insulto para las víctimas? Que Hitler fuera una criatura de Dios (y no de Satán) ¿acaso no implica un Dios que solo cómicamente puede estar al lado de los que sufren? Sin duda, a menos que el amor de Dios sea únicamente una última oportunidad. De ahí que si dejamos a un lado del día de la ira —si de algún modo no contamos con el juicio final—, Dios acabe reducido a esa imagen que justifica la autosatisfacción creyente.

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