exitus

enero 7, 2015 § Deja un comentario

Es posible que el cristianismo haya muerto de éxito. Pues una vez damos por supuesto que Dios es bueno, solo es cuestión de tiempo que no sepamos qué hacer con Dios. Y es que la bondad de Dios solo es significativa en relación con la ira de Dios, con el hecho de que Dios pueda aniquilarnos. Que pudiéndolo hacer, no lo haga: ese el misterio. Dios muere —Dios desaparece del mapa, se vuelve irrelevante— una vez nos hemos quedado solo con su lado amable. Así, uno podría preguntarse, si al hacer de Dios un abuelo bondadoso no habremos domesticado, una vez más, a Dios. Un Dios es antes que nada algo así como un Sauron: tan fascinante como terrible. De ahí que fuera en su momento tan revelador caer en la cuenta de que vivíamos bajo su (medida de) gracia. Ahora bien, no deja de ser cierto que la polis solo se hizo posible cuando la realidad de Dios —su carácter Otro— fue desplazada extramuros. Los dioses de la ciudad siempre fueron un sucedáneo: como el café sin cafeina o la cerveza sin alcohol.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo exitus en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: