Jacob

febrero 22, 2017 Comentarios desactivados en Jacob

No hay otro combate que el interior. Pues la lucha, en el fondo titánica, que nos configura es la que mantenemos contra nuestro Padre. Un Padre es aquel que niega tu propósito de ser como Él. De ahí que solo puedas emularlo —que solo puedas ocupar su lugar— venciéndolo con sus propias armas. Cualquier viaje que recorra los recovecos del alma que no implique un contra quién fácilmente termina siendo la excusa del onanismo espiritual. No hay obediencia al Padre —no hay fidelidad— que no pase por la muerte, la desmitificación del Padre.

en la Torreta con Emilio

febrero 21, 2017 Comentarios desactivados en en la Torreta con Emilio

Si seguimos con dolor de muelas, no puede haber superhombre que valga. Emilio, dixit. Basta una chispa del amigo Emilio para que Nietzsche quede refutado. Muy a su pesar (al pesar de Emilio).

mero cristianismo

febrero 20, 2017 Comentarios desactivados en mero cristianismo

La crisis moderna del cristianismo no se focaliza tanto en el hecho de que muchos ya ni siquiera echen en falta a Dios, sino en la constatación de que actualmente la confesión de fe tan solo resulta inteligible desde la óptica de las antiguas herejías. Así, la mayoría de los que hoy en día creen creer o bien se decantan por el Jesús saciado de bondad, sin saber qué hacer con la palabra Dios; o bien creen que hacen un favor a la causa, donde defienden que Jesús fue algo así como un dios paseándose por la tierra (como si el cristianismo hubiera sido en los orígenes una religión). Los que se dicen creyentes andan, pues, entre una falsificación y otra, sin saber cómo dar en el clavo del Dios verdadero y hombre verdadero.

sexo sin amor

febrero 20, 2017 Comentarios desactivados en sexo sin amor

¿Puede ser el sexo sin amor satisfactorio? Sin duda, siempre y cuando permanezca en el territorio de lo paradigmático. Esto es, en tanto que el otro no termine durmiendo con la boca abierta. Ahora bien, el error consiste en pasarnos de listos y creer que basta lo gratificante para poder hablar de amor. Sencillamente, si el sexo es sin amor, no hay amor. Aunque lo parezca. 

“soy tu padre” (Darth Vader)

febrero 19, 2017 Comentarios desactivados en “soy tu padre” (Darth Vader)

Un padre, a diferencia de un progenitor, es aquel que te configura, aquel que te autoriza a ser quien eres y, por consiguiente, aquel que puede negar tu derecho a la existencia. Antiguamente, el padre y el progenitor coincidían. Hoy en día, no tanto. De hecho, suele ser una excepción. En este sentido, podríamos entender la Modernidad como la época de la crisis de la figura paterna. El padre moderno es un padre metrosexual. Y no es causal que esta crisis vaya con la de Dios como Padre. No es casual que la paternidad de Dios tienda a comprenderse modernamente como maternidad. Dios para quienes aun se imaginan a Dios es algo así como el abuelo de Heidi. De ahí que quienes aspiran a formarse un carácter tengan que buscarse la vida —tengan que poder responder a la pregunta sobre quién es su padre. Un padre indica hacia donde debes ir, si quieres obtener su bendición. Pues uno no sabe lo que quiere hasta que no se encuentra sujeto a una autoridad paterna. Uno quiere lo que quiere su padre —y uno es, en cualquier caso, lo que quiere, no lo que desea. Existir, en cualquier caso, es existir como hijo. Es verdad que lo que queremos se encuentra seminalmente en lo más profundo de nuestra psique. Pero no sale a la luz —no fructifica— hasta que no topa con aquel que, como decíamos antes, nos autoriza a ser quienes somos. Decían los antiguos griegos que de lo que se trata es de llegar a ser quien eres. Pero esto no es posible sin la mediación de una figura paterna. Todos, de hecho, en tanto que sujetos nos hallamos sujetos a. La diferencia reside en el quién. Si nos hallamos sujetos al dictado de lo impersonal —al imperativo de la gente— no dejamos de ser (unos) cualquiera, veletas a merced del viento. En cambio, quienes poseen un carácter es porque tuvieron la suerte de tener un padre singular. Ahora bien, las cosas quizá no sean tan simples. Pues un padre no suele bendecir al hijo que busca merecidamente su bendición. Un padre tiende a rechazar su réplica, la imagen de él mismo que el hijo encarna. Por eso, el carácter debe construirse superando al padre, en el sentido hegeliano de la expresión, aquel en donde la superación conserva de algún modo lo superado. Un carácter se alcanza a la manera de Jacob, luchando contra el ángel. Pues, nuestro padre solo nos bendecirá —solo dirá bien de nosotros— cuando consigamos encarnarlo sin que medie su bendición. Ante el padre, sin el padre. Algo parecido quiso darnos a entender el relato de la pasión.  

la mujer buena

febrero 18, 2017 Comentarios desactivados en la mujer buena

Hay una diferencia abismal entre la mujer que nos ha sido dada desde el horizonte de la nada de Dios y la mujer que satisface nuestro deseo. Ciertamente, de entrada no hay mucho más que deseo. Pero el deseo es como el azúcar en el café: tarde o temprano termina disolviéndose. Es lo que tiene la intimidad. De ahí que no sea lo mismo que la mujer que deseamos se nos revele con el tiempo como don que como cuerpo a desestimar (por exprimido). Ahora bien, me atrevería a decir que tan solo una mujer que encarne la bondad —la mujer buena que encontramos en el libro de los Proverbios— puede aparecer como la mujer que nos ha sido dada desde el fondo de un cosmos inerte. Al final, tan solo nos quedará la bondad. Si la hubiera.   

un café con Albert Balasch

febrero 18, 2017 Comentarios desactivados en un café con Albert Balasch

Puede que no haya nada más verdadero que el dolor. Pues quien sufre lo indecible no es más que su llanto. Nadie está por encima de su padecimiento. Lo que no es dolor es equívoco, en definitiva, un no saber de lo que estamos hablando. De ahí, dice Albert, que lo que no es dolor sea risible. A menos que se trate de la redención. Pero no hay redención que no preserve las heridas.