seminarios

febrero 16, 2019 Comentarios desactivados en seminarios

el cristianismo en seis preguntas

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in illo tempore

febrero 18, 2019 Comentarios desactivados en in illo tempore

Desde una óptica cristiana, suele decirse que el encuentro entre Dios y el hombre exige un movimiento, no solo por parte del hombre, sino también (y sobre todo) por parte de Dios. Sin el descenso de Dios —sin su caída libre—, el ascenso del hombre a lo sumo hubiera alcanzado una cima baldía. De acuerdo. Ahora bien, la pregunta es en qué punto tiene lugar el encuentro. Difícilmente, podemos hablar de un punto intermedio. En realidad, el encuentro tuvo lugar casi a ras del suelo, sobre la madera de una cruz. Ahora bien, no deberíamos pensar dicho encuentro como si fuera el de quienes llevan un tiempo sin verse. Más bien, como aquel por el que Dios, al reconocerse en el crucificado, llega a ser el que era en un principio. Al igual, sin embargo, que el hombre. No es casual que el cristianismo piense el encuentro, que no la fusión, entre Dios y el hombre como una restauración de aquella unidad perdida in illo tempore.

dentro y fuera

febrero 17, 2019 Comentarios desactivados en dentro y fuera

No es lo mismo creer que tu creencia es verdadera que creer. Así, no es lo mismo decir que es verdad, por ejemplo, que vivimos bajo un Sí de fondo que verlo. En el primer caso, aún permanecemos fuera de la verdad.

vistas al mar

febrero 16, 2019 Comentarios desactivados en vistas al mar

No es mismo ver las cosas desde la óptica del don que desde la de su utilidad. El destino de lo útil es el contenedor. El del don, el agradecimiento. El deseo solo aspira a devorar. Aun cuando prometa felicidad.

del sacrificio cristiano

febrero 15, 2019 Comentarios desactivados en del sacrificio cristiano

El sacrificio religioso suele entenderse desde la lógica del do ut des. Hay que rendirle un tributo al dios de turno para que nos proteja de la desgracia. Como si dios fuera un señor feudal o un capo mafioso. No obstante, cabe otra lectura del sacrificio ritual, quizá más profunda. Así, el sacrificio no pretendería tanto la dádiva del dios como mantenerlo con vida. Pues sin dios estamos muertos. Desde esta óptica, podemos leer la cruz —y de paso la resurrección— como la entrega que hizo posible la incorporación de Dios, su vuelta a la vida, aunque sea con el rostro desfigurado del entregado.

del asombro y el don

febrero 14, 2019 Comentarios desactivados en del asombro y el don

No es cierto que las cosas sean dependiendo de cómo las veamos. Sin duda, las cosas se nos muestran en relación con un punto de vista. Pero nadie dijo que todo punto de vista valiera por igual. Hay puntos de vista que nos revelan, con independencia de lo que nos pueda parecer, el carácter intocable o sacro de cuanto tenemos enfrente. Así, no es lo mismo ver las cosas desde los ojos del propio interés —como esos cuerpos más o menos aprovechables— que desde la mirada del asombro. En el primer caso, no hay más. En el segundo, tan solo hay el más, la excepción, el milagro de que algo sea en vez de que no sea. Desde esta óptica, tocar es profanar (y esto es así aunque, debido a los imperativos de la adaptación, no podamos evitar el uso de los cuerpos). Para quien ha sido capaz de asombrarse ante la alteridad de cuanto hay, el mundo profanado —el mundo real— no deja de ser una ilusión, un escenario de cartón piedra, una reducción. De ahí que, para los que viven de su asombro, la verdad sea lo que continuamente dejamos atrás —lo que es continuamente devorado o asesinado, aun cuando no siempre haya sangre de por medio— en virtud de nuestra supervivencia. Sobrevivimos por lo que, literalmente, despreciamos. No parece casual que, para quien sabe donde se decide la verdad, la mera supervivencia sea una forma de estar muerto. Con todo, la mirada del asombro es penúltima. Más allá del asombro, aún cabe ver las cosas desde la óptica del don o, si se prefiere, de la redención. Un manzana es un alimento y un alimento que puede gustarte. Pero quien ve solo una manzana cuando ve una manzana, no ve una manzana. Y quien dice manzana, dice hijos, mujer, padres, amigos. El asombro conduce a la plenitud. Y en la plenitud podemos permanecer en pie (o en la posición de loto). El don, en cambio, al agradecimiento (y por eso mismo a una cierta postración). No en vano los primeros cazadores mataban a su presa siguiendo un ritual: no olvides que el animal es una ofrenda, esa vida que se te ofrece para que tú y tus hijos podáis seguir con vida. Tarde o temprano, deberíamos caer en la cuenta de que nada es que no nos haya sido dado.

hacerse cuerpo

febrero 13, 2019 Comentarios desactivados en hacerse cuerpo

Si Dios fue Dios, entonces la encarnación tuvo que ser degradante para Dios. Es como si un noble decidiera hacerse pobre entre los pobres. La pobreza es contaminante. El pobre huele mal (y por lo común se comporta como un animal). Fácilmente el noble terminaría pediendo los buenos modales, su originaria distinción. Igualmente, podemos suponer que Dios perdió su dignidad —sus papeles— al hacerse cuerpo. Dios se incorporó como indocumentado —como nadie (pues dejó de ser alguien). Ahora bien, incorporar es volver a ponerse en pie. Y solo puede ponerse de nuevo en pie quien antes ha caído. De ahí lo de Atanasio, a saber, que Dios tuvo que caer como hombre para que el hombre pudiera levantarse junto a Dios (aunque Atanasio no lo dijera exactamente así).